noticias , reinadecapitada Miércoles, 30 septiembre 2015

De cómo Kim Davis nos reveló más sobre Papapancho

Regina Limo

Nerd feminista y lesbiana. Escribo cuentos y teatro. Leo como descosida y colecciono juguetes. También puedes leerme aquí http://www.nexosrevista.com/search/label/Reina%20Decapitada Hueveo en Twitter como @reinadecapitada

Hace poco, el Papa Francisco visitó a la amiga Kim Davis, casi una rockstar ahora por su negativa a emitir licencias de matrimonio a parejas del mismo sexo en el estado de Kentucky, según palabras textuales “bajo la autoridad de Dios”, lo que le valió ser encarcelada por desacato por orden del juez. Me preguntaba por qué no la despedían y punto, como se hace con cualquier trabajador que se niega a cumplir su función, pero me comenta un contacto que vive allá que a las clerks de municipalidades, como ella, no se les contrata sino que entran con el gobernador elegido en paquete, digamos, así que solo este las podría destituir. Al ser una funcionaria del Estado y no querer cumplir su función, el Poder Judicial la metió a prisión por desacato.

El punto es que su acto y posterior encarcelamiento han abierto el debate sobre la objeción de conciencia. Mas aun luego de que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos aprobó el matrimonio igualitario para todo su territorio.

No es casualidad que esto suceda en uno de los estados más conservadores de USA. Kentucky pertenece al llamado Cinturón Bíblico, una denominación social del conjunto de estados donde la Biblia y las normas del cristianismo protestante tienen mucho peso sobre la convivencia e incluso sobre las leyes. Este Bible Belt abarca casi la cuarta parte de la totalidad del conjunto de estados de ese país.

Kim Davis emulando a Moisés en su oficina

Kim Davis emulando a Moisés en su oficina (Foto: REUTERS)

Kim Davis, que por su biografía parece un personaje inspirado en Pennsatucky Doggett (una cristiana reformada de un pasado pecaminoso), ahora es una especie de niña símbolo para el conservadurismo gringo. Los líderes religiosos de derecha hablan de una supuesta persecución al cristianismo, dado que Davis alega haberse negado a cumplir su función en nombre de sus creencias (es cristiana de la Iglesia Apostólica Pentecostal).

Pero decíamos que el Papa Francisco, más conocido entre la muchachada como Papapancho, visitó a la señora a propósito de su peculiar vía crucis. Esto fue un rumor durante los días anteriores y nadie sabía si realmente sucedió, pero los portales cristianos, como Aciprensa, rebotaron la noticia con mucha alegría. Bien podía haber sido invento de Julio Rosas tan solo un rumor emitido por los abogados de la funcionaria, pero el Vaticano ya lo confirmó.

Después de la visita, Papapancho declaró a la prensa, con su habitual habilidad para el discurso y el marketing, que la objeción de conciencia es un derecho ciudadano. No se explayó sobre el caso de Kim Davis , pero sí hizo hincapié en que cualquier persona creyente puede objetar una acción o una ley en virtud de su moral o de su credo, credo religioso claro. El Papa Francisco no tiene un discurso abiertamente confrontacional como nuestro Cardenal Cipriani. Y es que no conviene tenerlo en una época en que la Iglesia Católica como institución genera cada vez más suspicacias y pierde terreno frente a las otras vertientes del cristianismo y el Islam.

Foto: REUTERS

Francisco declarando el 28 de septiembre (Foto: REUTERS)

¿Y qué es la objeción de conciencia?

Es el acto de negarse a cumplir leyes o preceptos sociales que se consideren contrarias o transgresoras de la religión que se profese.

Parece sencillo, pero no lo es.

¿Qué sucede, sin embargo, cuando la objeción de conciencia se interpone con el derecho ciudadano?

Hemos llegado al delicado y viejo asunto del límite entre Iglesia y Estado.

La objeción de conciencia vendría a ser una especie un comodín para cuando las religiones no son oficiales y no pueden, por tanto, imponerse abiertamente en el ámbito legal sin generar conflictos, como en las teocracias (varias de esas dictaduras orientales que abominamos son teocracias). Perú es un ejemplo de país donde la objeción de conciencia no es un concepto común porque las leyes están hechas a medida del catolicismo, pese a existir la libertad de cultos. Vamos, hasta los feriados son católicos.

El problema es que la ética, la moral, la religión, en sociedades occidentales, no son aspectos absolutos. No pueden serlo porque sería un contrasentido. Los mismos cristianos protestantes sufrieron la persecución por el absolutismo papal en el siglo XVI: digamos que los antecesores de Papapancho persiguieron a los antecesores de Kim Davis.  Esos cristianos, al asentarse en América, constituyeron el inicio de un país como los Estados Unidos. Hay que conocer este detalle para entender que uno de los pilares de su nación sea la libertad religiosa, la pluralidad y la libertad de conciencia. No todos profesaremos la misma idea de moral o de convivencia en sociedad. Piensen en los amish, por ejemplo, y su rechazo a los modos de vida modernos. Ellos rechazan, incluso, la seguridad social, que es obligatoria para todo ciudadano estadounidense. Lo hacen ejerciendo la objeción de conciencia.

Pero la objeción de conciencia no está pensada para afectar a terceros. Por eso, al defender la diversidad de creencias (o a no tener creencias), también se tiene que defender el derecho a que el ciudadano sea respaldado en sus derechos civiles. Y las personas que quisieron casarse en la oficina que regentaba Kim Davis querían ejercer sus derechos en el ámbito civil, no en el religioso.

Un caso de objeción de conciencia en Perú

Un caso de objeción de conciencia en Perú

Imagino que mucha gente planteará alternativas para que Kim Davis pueda seguir negándose: por ejemplo, que otro funcionario ejerza el deber de casar a estas parejas. El problema es que no se puede sentar un precedente en el que la religión esté por encima del derecho ciudadano, que es universal. Creo, por ejemplo, que es válido apelar a la objeción de conciencia si en el centro de labores nos piden participar de una ceremonia religiosa. Al negarnos, no estamos afectando a terceros. Pero imaginen al único médico disponible en un hospital negándose a autorizar, mediante la objeción de conciencia, una transfusión de sangre que podría salvar una vida. O a los padres de un menor de edad. Sí, esas cosas pasan.

El filósofo español Fernando Savater afirma que la gracia de vivir en el sistema democrático es convivir con cosas que no nos gustan pero que en nombre de la pluralidad de criterios es importante que existan. Debe haber por lo menos seis grandes religiones en USA, entre ellas el cristianismo, y dentro de este más de quince ramas. Es bastante probable que varios de sus miembros no se sientan a gusto conviviendo unos con otros, pero deben hacerlo.

Si Kim Davis no quiere casar a parejas del mismo sexo, lo correcto vendría a ser que no ejerza más el cargo que tenía. Usualmente, un cristiano conservador no ejercería un oficio que contravenga sus creencias, como ser actor o actriz porno, por poner un ejemplo mundano.

Si el Papa afirma que la objeción de conciencia es un derecho ciudadano, debe recordar al mismo tiempo que esta no puede afectar a terceros. No existe ningún derecho que bloquee el derecho de otros.

Como vemos gracias a la señora Davis, en la polémica sobre objeción de conciencia y matrimonio igualitario, el Vaticano sigue manteniendo la misma posición de siempre, lejos de avances significativos.

Regina Limo

Nerd feminista y lesbiana. Escribo cuentos y teatro. Leo como descosida y colecciono juguetes. También puedes leerme aquí http://www.nexosrevista.com/search/label/Reina%20Decapitada Hueveo en Twitter como @reinadecapitada