reinadecapitada Lunes, 21 septiembre 2015

3 falacias comunes sobre la violencia de pareja en el caso Díaz Dios

Regina Limo

Nerd feminista y lesbiana. Escribo cuentos y teatro. Leo como descosida y colecciono juguetes. También puedes leerme aquí http://www.nexosrevista.com/search/label/Reina%20Decapitada Hueveo en Twitter como @reinadecapitada

Hace unos días, Diario Uno nos contaba que el congresista de Fuerza Popular, Juan José Díaz Dios había sido denunciado por su esposa acusándolo de violencia de género. Al respecto tuvimos algunas declaraciones suyas y de aliados que deberían ser aclaradas.

 

  • La falsa intimidad

Hay que aclarar esto a raíz de un tuit que el señor Eugenio D’Medina emitió en defensa del congresista.

 

Debemos recordarle al señor defensor que el objetivo de vivir en sociedad civilizada es que todos sus miembros tengan sus derechos garantizados en todos los ámbitos. Eso incluye, por supuesto, el hogar. Es increíble tener que hacer hincapié en esto, pero la intimidad no es una cerradura ante las leyes que garantizan nuestra integridad. Lamentablemente, esta forma de pensar, que ahora nos suena a excusa banal, era el impedimento para legislar contra la violencia de pareja. Sigue siendo, también, la razón por la que se cree que está bien golpear a los niños para corregir su comportamiento. Esta falacia trata de hacer un peligroso estado de excepción en casos en que está en riesgo la integridad o la vida de las personas so pretexto de proteger la privacidad. Pongamos un ejemplo extremo para ilustrar: si ocurre un asesinato en tu casa, no puedes cerrarle la puerta a la autoridad bajo el pretexto de que tu intimidad va a ser violada. La violencia es delito, la agresión es delito. Repita conmigo, señor D’Medina.

  • Problema de pareja o problema de dos

Este, claro, se deriva del anterior. Si hay un problema en pareja, lo lógico, la mayoría de las veces, es que se resuelva en pareja sin mediación de terceros. El problema es cuando entran a tallar los límites legales. ¿Y cuáles son? Una vez más: la integridad de la persona y sus derechos fundamentales. Durante siglos la ley no interfirió en los casos de violencia de pareja porque la esposa era propiedad del esposo. Aún durante buena parte del siglo XX, aunque las legislación ya contemplaba el maltrato, las mismas autoridades consideraban en la práctica que eran problemas de pareja y no había que intervenir en ellos. De hecho, muchos abogados y denunciantes no dejan de escuchar el famoso “¿Qué habrás hecho?” en boca de los policías que, en las comisarías, atienden las denuncias de las esposas o convivientes.

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Infografía de Diario Correo

 

  • Hubo agresión de ambas partes

En una defensa, por decirlo suavemente, absurda, Díaz Dios señala que el médico legista encontró moretones en ambos, admitiendo que hubo violencia sí, pero, ampay me salvo, vino de ambos. Me parece, señor congresista, que si usted agrede a alguien no puede esperar un abrazo. Olvida además, algo elemental: el derecho a la defensa propia. Y muchas veces, más que derecho, la defensa propia es un mero reflejo. Quien es atacado puede responder defendiéndose aunque no lo haya planeado así, por lo cual es probable que quien ataca termine también agredido sin que ello signifique automáticamente su inocencia. Lamentablemente nuestra sociedad es más categórica al brindarle el beneficio de la duda a quien saca un revólver para defenderse de un asalto que a la persona que responde los golpes de un agresor, sobre todo cuando se trata de una mujer y está denunciando a su pareja. De hecho, los especialistas concuerdan en que hay casos donde es bastante común que la dinámica del maltrato dentro de la pareja se vuelva cada vez más violenta al punto en que la persona agredida termine asumiendo una constante actitud a la defensiva. El caso es que aunque los dos miembros presenten hematomas o moretones, uno de los dos es el maltratador, no ambos.

Esto se agrava en el aspecto legal. Cómo será de precaria la situación sobre la violencia de género, que la legislación no condena con prisión una “lesión leve”, es decir, si el golpe no te manda menos de diez días a la cama, no es grave para la ley. Básicamente, un un ojo morado entra en la categoría de “lesiones leves”.

 

¿Saben cuál es el problema con el caso de Juan José Díaz Dios? Que, lamentablemente, la Ley de Protección Frente a la Violencia Familiar es tan precaria para enfrentar el problema que hasta contempla la posibilidad de conciliación entre agresor y agredida. Sí, conciliación, conversación, quedar como amiguitos con quien te agarró a patadas. Intuyo que para defender el sagrado núcleo familiar, quienes redactaron esta ley, son las mismas personas del tipo de Juan José Díaz Dios, pues esta ley se promulgó durante el gobierno de Alberto Fujimori. Sentido común, defensa de la familia, habrán pensado todos ellos.

Regina Limo

Nerd feminista y lesbiana. Escribo cuentos y teatro. Leo como descosida y colecciono juguetes. También puedes leerme aquí http://www.nexosrevista.com/search/label/Reina%20Decapitada Hueveo en Twitter como @reinadecapitada
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