reinadecapitada Martes, 31 marzo 2015

#ChangeTheCover: una defensa feminista de la polémica portada de Batichica

Regina Limo

Nerd feminista y lesbiana. Escribo cuentos y teatro. Leo como descosida y colecciono juguetes. También puedes leerme aquí http://www.nexosrevista.com/search/label/Reina%20Decapitada Hueveo en Twitter como @reinadecapitada

 

Hace algunos días, una cierta polvareda friki ocasionó el pedido de censura a la posible portada alternativa del número 41 de Batgirl, dibujada por Rafael Albuquerque. Se le acusó principalmente de promover la violencia contra la mujer. La portada era esta:

changethecover

Creepy ¿verdad?

La ilustración generó el hashtag #ChangeTheCover, que se volvió tendencia en redes sociales. Me enteré de todo este barullo gracias al amigo Óscar Soto de El Langoy, quienes trataron el tema en uno de sus últimos programas. Óscar me invitó a comentar el tema, pero lamentablemente no pude aceptar la invitación. Sin embargo, me quedé con las ganas de hablar del asunto, así que me despacharé un poco aquí.

Usualmente me aúno a las causas contra la promoción de la violencia, más si se trata de violencia de género, pues la normalización de esta en los medios es más frecuente de lo que nos gusta aceptar, pero en el asunto de #ChangeTheCover he dudado bastante. Fuera de los comentarios furibundos y machirulos que inundan las redes contra las feministas que se quejan (que nos quejamos), suscribo la crítica contra esta campaña. La reacción a la portada parece partir de una visión bastante superficial de los personajes y tramas de DC (el Joker no es precisamente el tipo más sensible del mundo), pero sobre todo la mirada ligera confunde, creo yo, las diferencias entre un universo ficcional y sus personajes.

Creo que la principal molestia de muchos fans ante las críticas a la portada no yacen en el hecho de que, efectivamente, el Joker esté siendo perversamente violento con una mujer, sino en que esto sucede en un universo de ficción. Obvio, todos saltaríamos de nuestras sillas si la imagen hubiese sido una fotografía, digamos, de algún miembro de la farándula abusando de su pareja, pero en este caso no se trata de personas de carne y hueso sino de seres de tinta y lápiz.

Parece sencillo ¿no? “Es ficción, es inofensiva.” “No pasa nada, es ficción.”

Ok., no es tan sencillo.

Todo es ficción

Negar a estas alturas la influencia de la ficción en la humanidad sería bastante ingenuo o cuadriculado. Y cuando digo ficción, empleo el término en su acepción más amplia: todo discurso que simula una realidad es ficción. Un slogan publicitario que intenta convencernos de comprar un producto maravilloso. Un discurso de cumpleaños. Una canción de la radio. Una serie de zombies. El relato de la batalla de Arica. Una novela sobre un niño mago. Todo es ficción. La ficción es el arte de fingir para concretar lo que la imaginación dicta: J. K. Rowling escribe las aventuras de Harry Potter, el cumpleañero engola la voz para mostrarse agradecido ante los invitados, el historiador destaca el arrojo de los soldados peruanos en el morro.

Todos estos discursos de una manera u otra han ejercido influencia sobre nosotros. La utilización del cine como propaganda bélica, la publicidad, la política, etc. Por eso, los padres miran con suspicacia a los medios de comunicación: saben que compiten con sus discursos en la crianza de sus hijos.

¿Entonces la imagen de un tipo sosteniendo a una mujer de forma violenta y amenazante es un peligro?

En este caso, considero que no. La primera razón es muy sencilla: no necesitamos conocer el universo DC a fondo para saber que el Joker es el ser más cruel y despiadado que puede existir. Está desquiciado y no conoce la piedad. Debe de ser el villano más popular de la cultura pop. Es un villano que se comporta como villano. Si han leído The killing joke, sabrán a qué me refiero. La segunda razón se deriva de la primera: la portada no promueve o naturaliza la violencia contra la mujer porque la ficción en la que se desarrolla condena este hecho. El Joker y sus actos son la encarnación de los antivalores en un mundo en el que los protagonistas luchan constantemente por la justicia, aun a pesar de que tengan que hacer grandes sacrificios por ella (Flashpoint, creo, es una de las cúspides de esta filosofía de vida).

The Killing Joke, la gran novela gráfica de Alan Moore y Brian Bolland

The Killing Joke, la gran novela gráfica de Alan Moore y Brian Bolland

Todo universo de ficción tiene sus reglas, las cuales suelen estar dadas por el artista. Estos mundos ficcionales son eficaces en tanto sean verosímiles y se correspondan con la percepción del mundo que tenga el lector o espectador. Por supuesto, esto es más sencillo de enunciar que de hacer, porque mundos ficcionales hay para todos los gustos, ideologías y tendencias, desde La Odisea hasta la autoayuda. Y, por supuesto, todos los artistas creen poseer la visión más nítida del mundo.

Sin embargo, sea buena o mala, en la obra literaria o artística siempre se halla un componente ideológico, deliberado o no. Todos los universos ficcionales se forman de acuerdo a cómo su autor cree que funciona el mundo. Y no me refiero a leyes de la naturaleza, como la gravedad (que la fantasía y la ciencia ficción pueden quebrar) sino a elementos como el destino y las peripecias de los personajes. Las acciones de estos pueden desencadenar ciertas reacciones o sucesos, aparentemente producto de la casualidad pero, en realidad, promovidos por quien mueve los hilos de ese universo.

Un ejemplo bastante didáctico son las telenovelas mexicanas clásicas. Sus guiones suelen ser muy conservadores y una oda a la familia nuclear y las relaciones de pareja monógamas heterosexuales. El amor triunfa por sobre todas las cosas y la historia termina en boda de los protagonistas. El galán  protagonista jamás golpearía a la amada. La amada jamás abortaría o escucharía música rock. Ninguno se rascaría una nalga delante de las cámaras.

La composición de sucesos y personajes está delimitada por lo que el autor o autora quiere demostrar. En las telenovelas la mala (siempre hay una mala) recibe su merecido por ser mala. Pero este castigo no es propinado por la buena de la historia. A pesar de que la mala la haya sufrir mandándola a la cárcel injustamente o robándole al hijo, la buena seguirá siendo buena y perdonará. La mala casi siempre muere por su propia impulsividad o una curiosa casualidad: se le cortan los frenos, se incendia su casa, se le dispara el arma que iba a usar para matar a la buena. El destino le da su merecido de forma casi mágica. La buena, por su parte, recibe premio: no solo se casa con el galán sino que de pronto hereda una fortuna o encuentra de súbito las pruebas de su inocencia. A estas casualidades las denominamos con una frase heredada de los griegos: Deux ex machina, o el modo en que los dioses y el destino arreglan las cosas.

Una ficción puede ser conservadora o liberal, puede sostener cierta clase de valores o dogmas. El lector o espectador las acepta por convención.

Hay que distinguir, sin embargo, entre los valores que sostienen el universo de la ficción de los que practican los personajes, y esta es la principal razón de que no considere condenable la cuestionada portada de Batgirl. Por ejemplo, que una película como American History X retrate a un neonazi no significa que la película sea propaganda neonazi (¡Alerta: Ley de Godwin!). Los valores y la ideología del personaje no necesariamente coinciden, y está bien que así sea, pues de lo contrario la historia no es verosímil. Por eso nos resultan ingenuos ciertos guiones de película de acción, donde el forzudo protagonista, a pesar de haber sido golpeado en las piernas con palos de metal, en la siguiente escena corree a enfrentar a cien yakuzas que quieren sacarle la madre, y los derrota.

Arte de Brian Bolland para The Killing Joke

Escena de Brian Bolland para The Killing Joke

En el caso de la cuestionada portada, hablamos de un personaje malvado. Muy distinto hubiera sido, sin embargo, que en vez del Joker, hubiésemos tenido a Batman sometiendo a Batgirl de la misma forma que el Joker. Creo que allí la polémica sería distinta. Batman tiene un código de justicia muy estricto, y todas sus acciones y actitudes se orientan a no romper las convenciones morales de convivencia. Una portada en la que Batman sometiese a Batichica me hubiera resultado chocante, pues podría leerse como una aprobación de este tipo de conducta, encarnada en el superhéroe modelo de la DC.

Y, sin embargo, existe una portada similar a esta: Aquaman somete con su tridente a Wonder Woman en una portada del universo Flashpoint.

aquaman

Pero a la vez existe una portada de Wonder Woman haciendo lo propio con Aquaman:

wonder woman

 

Lo bonito de la ficción, además, es que nos permite retratar situaciones y personajes a los que no nos gustaría enfrentar en la vida real. Esta catarsis es saludable, por eso es bueno que existan películas, libros y cómics sobre delincuentes, mafiosos, desquiciados y demás impresentables.  Más que pedirle a DC o a las compañías en general que se retiren ciertos contenidos, la alternativa sería exigir mayor representación femenina protagónica. ¡DC tiene más de un centenar de heroínas! Incluso una que se llama Shakira (?).

 

Regina Limo

Nerd feminista y lesbiana. Escribo cuentos y teatro. Leo como descosida y colecciono juguetes. También puedes leerme aquí http://www.nexosrevista.com/search/label/Reina%20Decapitada Hueveo en Twitter como @reinadecapitada
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