reinadecapitada Martes, 16 diciembre 2014

Diez cosas que ninguna mujer de ninguna edad debería andar cuestionándose

Regina Limo

Nerd feminista y lesbiana. Escribo cuentos y teatro. Leo como descosida y colecciono juguetes. También puedes leerme aquí http://www.nexosrevista.com/search/label/Reina%20Decapitada Hueveo en Twitter como @reinadecapitada

Lo bueno de esta época es que cuando un medio mete la pata, tiene a los usuarios respirándole en la nuca para que se rectifique. Ok, no en todos los casos, pero definitivamente hay casos más rochosos que otros. El artículo de RPP que se titulaba “Diez cosas que ninguna mujer debería hacer a partir de los 30 años” desapareció a menos de seis horas de su salida a redes.

rpp

 

La lista edificante decía que las mujeres a partir de los treinta YA NO debíamos hacer las siguientes cosas:

  • Querer salir de fiesta todos los fines de semana
  • Emborracharse como si fuera la primera vez
  • Ya no podrás salir con chicos de 20 años
  • Vestirte como si tuvieras 20 años
  • Ir de novio en novio
  • No tener trabajo
  • Seguir creyendo que el amor es como una película de Hollywood

(Aquí sobrevive el caché por si quieren verificar)

Lo que más me gustó de la nota fue este consejo al pie de las fotos:

“Y es que existe una edad en la que ya no puedes ni debes hacer las mismas “travesuras” que hacías en tus veintes, pues podrian traer consecuencias negativas como verte inmadura y hacer que las personas se lleven una mala imagen de ti.”

Creí que me recomendaban no beber como vikingo en pro de mi salud física, pero no, es porque, pucha, se ve mal pues.

Cuando leo estas notas no tengo idea de a qué clase de mujeres le hablan. Definitivamente no a muchas de sus lectoras porque la lista en cuestión generó una serie de protestas en las redes que la retiraron de la página web. No está mal, podría ser peor, como cuando, hace menos de veinte años, este tipo de afirmaciones sobre las mujeres se hacían impunemente en los medios. No es que hoy seamos un paraíso de la igualdad de género (las bromistas sexistas subsisten en televisión abierta, y lamentablemente los feminicidios siguen siendo cosa diaria, por ejemplo), pero si hojean una revista “femenina” de los noventa se sorprenderían de todo lo que ha cambiado. Créanme, yo he crecido leyendo revistas como Cosmopolitan o Variedades o Buenhogar (un día voy a escribir sobre ellas, palabra). No todo es Virginia Woolf en la vida de una escritora. Me gustaban las revistas femeninas, pero no dejaba de llamarme la atención títulos como “Cómo complacer a tu hombre” o “Diez trucos para tenerlo siempre a tu lado” (amiguitos millenials, Buzfeed no inventó las listas).

Y no, las cosas no cambian de “forma natural”, no es que la sociedad se adapte, es que hay gente que hace que se adapte. Estos últimos días la comidilla de las redes fue la publicidad de Saga y sus niñas rubias que no representan la diversidad étnica peruana. Todo muy bien con la llamada de atención de los colectivos y los usuarios de las redes. Pero una amiga mía, muy observadora, advirtió algo más que seguía mal con ese tipo de propaganda. No es solo que las niñas tengan que ser rubias, es que, en los catálogos de estas tiendas, las niñas siempre son princesas o aspirantes a madres amorosas o amas de casa perfectas. Las niñas no juegan con carritos, no quieren ser astronautas, etcétera. Sí, seguro que ya lo sabes. Tú y yo lo sabemos. Pero casi nadie protestó por eso. Sigue siendo cotidiano. Seguimos siendo una portada de Buenhogar.

Creo que lo único bueno de que aparezcan listas como las de RPP es que nos hacen conscientes de que la igualdad plena está bastante lejos y que siempre habrá bienintencionados que quieran recordarnos que debemos vivir para las miradas ajenas. Básicamente todas las recomendaciones de la listita de RPP se orientaban a tratarnos como niñas que no saben conducirse por el mundo o a invitarnos que nos avergoncemos un poquito por tener más de treinta y no saber ir por esta vida cual protagonista de Devil wears Prada. Y eso es igual de nocivo que pretender que las personas blancas y rubias son el modelo de belleza.

La vida no es una película de Hollywood, pero tampoco una nota de RPP. Tengo treinta y dos años y lo sé perfectamente. Me gustaría decirles a las buenas personas que hacen estas listas que nuestra idea del amor es algo más compleja que la de las revistas o quizás solo distinta. Yo solo puedo hablar por mí, amigos-que-hacen-listas. Esa es la gracia, es para eso para lo que sirven luchas por los derechos civiles, el feminismo, el activismo LGBTI, al antirracismo, para recordarnos la individualidad de los seres humanos, porque de repente tenemos características en común, pero estas no son determinantes ni existe una esencia inherente por grupo. Uno puede decir cuáles son las características de los perros schanuzers  o de los periquitos australianos, pero no puede hacer lo mismo con las personas.

Yo soy mujer, y además escritora, y además lesbiana, y además lectora y además nerd, y además despistada, y además torpe, y además treintañera. De repente tú eres ejecutiva, ágil, independiente, bipolar y nerviosa. Y así está bien. ¿Qué pasa si le llevo ocho años a mi pareja? ¿Qué pasa si ella me lleva ocho años a mí? ¿Si lloro con las películas dejo de ser socialmente funcional? ¿Si quiero escribir hasta las tres de la mañana aunque tenga que levantarme a las siete se me puede multar? ¿Si me equivoco al elegir pareja no puedo cortarla en menos de seis meses para no parecer inestable? ¿Existe una entidad donde denunciar todo esto? ¿Y entonces para qué rayos existen estas listas?

Creo que si algo he aprendido en mi propia y particular experiencia es que las mujeres, como otros grupos que pelean su ciudadanía plena, tenemos derecho a ser diferentes entre nosotras, o simplemente a hacer cosas que a los demás les pueden molestar, aunque no les sean vitales para su existencia, como querer tener mucho sexo o muy poco sexo, o no tener sexo, o tener vellos o no tenerlos o no salir a la calle con maquillaje, o salir con mucho, o no ir a la universidad. Parece que si no somos las exitosas profesionales madres de familia emocionalmente estables mejor que ni nos atrevamos a salir a la calle, ah. Bueno, me gustaría decirles a esas personas que hacen las listas que me niego, que a los treinta puedo escuchar música huachafa, o salir a la calle con polo y jeans sea el día que sea. Que en un momento puedo ser una persona muy analítica y en el siguiente muy emocional. Y por último me gustaría decirles que no está mal tener treinta, de hecho estoy disfrutando mucho esta década. Libre de culpas absurdas todo es más bonito, palabra.

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Regina Limo

Nerd feminista y lesbiana. Escribo cuentos y teatro. Leo como descosida y colecciono juguetes. También puedes leerme aquí http://www.nexosrevista.com/search/label/Reina%20Decapitada Hueveo en Twitter como @reinadecapitada