reinadecapitada Sábado, 22 marzo 2014

¿Tú también eres judío sefardí? ¡¡Vámonos a España!!

Regina Limo

Nerd feminista y lesbiana. Escribo cuentos y teatro. Leo como descosida y colecciono juguetes. También puedes leerme aquí http://www.nexosrevista.com/search/label/Reina%20Decapitada Hueveo en Twitter como @reinadecapitada

Esta historia empieza en 1492. Isabel La Católica, tras recuperar su país de manos de los musulmanes, decretó la expulsión de España de los judíos sefardíes que no se hubiesen convertido al cristianismo. No importaba si estaban viviendo en suelo ibérico hacía cinco generaciones: judíos go home. Muchos de ellos huyeron al Nuevo Mundo, es decir, América, con los nombres cambiados para evitar la persecución del Santo Oficio. Aunque no se sabe el número exacto, y como en América alrededor de una decena de etnias se mezclaron en los últimos cinco siglos, es probable que la mayoría de latinos tengamos un poquiiiiito de sus genes.

¿Entonces nos vamos todos a España? Espérate. Evidentemente no le van a dar la nacionalidad española a 30 millones de peruanos. Si hubieras prestado atención a tus clases de Historia no estarías emocionándote con el viral de Publimetro.

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La trampa está en que, como olvidaron colocar en la nota que medio mundo ha rebotado, solo quienes acrediten pertenecer a comunidades judías en funcionamiento tendrán la chance de optar por la nacionalidad. Esta medida es un tanto polémica porque, en teoría, si España quisiera resarcir a TOOOOOOOOOOODOS los sefardíes de la diáspora, tendrían que invertir millones de euros para buscar a sus descendientes directos. Y sus descendientes directos pueden ser mil, diez mil o diez millones, y eso jamás se sabrá con exactitud dado que sobre los sefardíes que vinieron a América hay, básicamente, dos hechos determinantes:

1. Renunciaron a su credo y se convirtieron al cristianismo para no ser perseguidos por El Santo Oficio,

institución que les abría proceso a todos aquellos que “judaizaran”, o sea, que profesaran la fe judía en los suelos del católico imperio español. Si tú o yo descendemos directamente de alguno de ellos, piña, ya fue la nacionalidad, porque ni tú ni yo sabemos siquiera qué significa “Shalom” (antes de guglear, claro). Dato: muchos judíos que se convirtieron adquirieron apellidos como “De María” o “De Jesús” para dejar muy claro que eran cristianos devotos.

Ahora, muchos de estos conversos que radicaron en América no dejaron de ser realmente judíos y practicaron su fe a escondidas. Si has visto la telenovela peruana Eva del Edén encontrarás un buen ejemplo de ello. Esto nos lleva al segundo punto.

 2. Unos pocos, muy muy pocos, se atrevieron a vivir abiertamente su fe.

Al principio no les pasaba nada, porque, en las tierras peruchas recién descubiertas, los españoles cristianos viejos andaban más preocupados por matarse entre ellos disputándose las encomiendas o peleando con los enviados del Rey de España. Pero en cuanto se estableció formalmente el Virreinato y, con él, el Santo Oficio (La Santa Inquisición), estos decidieron acabar con la perdición de los hijos de Nuestro Señor (que la pasaban muy bien lejos de las reglas cristianas, echándose cada uno cuatro o cinco esposas indígenas cuales príncipes moros). Entonces los judíos fuera del clóset fueron procesados y condenados a la hoguera (por favor, no inserten chistes neonazis aquí). Sus familiares, si es que estaban en el mismo país, los repudiaban por obvias razones, y hasta eran capaces de colaborar con el Santo Oficio. Es obvio que esta es la razón por la que los sefardíes practicantes sudamericanos que han llegado hasta nuestros días son tan pocos comparados con los askenazíes (la otra gran rama del pueblo judío).

Marcos Aguinis, escritor argentino, ha contado la historia de uno de estos procesos en su novela histórica La gesta del marrano, cuya acción se ubica en la Lima virreinal del siglo XVII y narra la vida, juicio y ejecución del médico judío Francisco Maldonado da Silva. (Nuestro San Martín de Porres aparece como personaje en esta obra.)

gesta

¿ENTONCES YA FUE? Sí, ya fue. Tú que eres devoto(a) del Señor de Muruhuay y la Sarita Colonia, lo siento, tendrás que seguir el trámite más largo, esperar la eliminación de la visa Schengen y aplicar a la nacionalidad a la vieja usanza: brichereando sometiéndote a las normas del país elegido. Pero tú no quieres eso porque estás bien orgulloso(a) de ser cholo(a), amas el cebiche y solo estás leyendo esto por curiosidad científica, ¿verdad?

Regina Limo

Nerd feminista y lesbiana. Escribo cuentos y teatro. Leo como descosida y colecciono juguetes. También puedes leerme aquí http://www.nexosrevista.com/search/label/Reina%20Decapitada Hueveo en Twitter como @reinadecapitada